El viento suena hondo.
El mar de Micenas acalla su ronquera,
es un volcán en vilo.
Medusa anda en las colinas,
sus serpientes se inflan
y se inflan.
La tapia oscura que todo lo cubre
está mirando,
riendo a carcajadas.
Medusa saca sus pezuñas y las clava en la tierra.
Medusa abre y cierra las pestañas.
Su boca es un cordón ancho hacia la guerra.
Al cuarto va
a inundar la fortaleza.
Abre la puerta
y se menea y se menea
furia, cráter
muerde los muebles, el piso
como una pantera con agallas. Los ojos van arriba,
van de lado
van a todas partes
menea su lomo, su cresta en cada filo.
El cuarto es un fuego gigante y en el trono de soledad
Clitemnestra se sienta.
y siente la lengua de Medusa en los pies,
en cada seno.
Sus pezones se hacen fuentes.
El placer entra.
Medusa la restriega y la desnuda,
la latiga, la sacude y la alza. Se le monta en el cuello,
le embarra la cara.
Lengua con lengua,
espuma roja, espesa.
Los labios queman, arden las orejas.
Tantas serpientes en un clítoris
tanta blandura fuerte, sedienta.
Las caras se lamen; los ojos se encuadran.
Las dos fieras se miran.
Se tiran en una cama larga
Medusa monta un caballo largo
el techo las aplasta
y se unen
y se unen
y se aman
y se cortan de dientes.
Medusa le entra por la boca, por la espalda, y grita.
Cada serpiente ocupa un orificio
Clitemnestra ladra.
Sus brazos amarrados a la gran cabeza desangran.
Dos mujeres vibran, se amoldan
mueren abrazadas
y ya no hay heridas ni cráteres.
Micenas renace.
El sol apunta y clava su fuego en una cama muy mojada.
Ruinas de unión descienden por las puertas
como una capa espesamente caminando hacia afuera.
Las escaleras gimen y ríen, crujen,
el placer las desploma.
La leche de las dos se junta en una sola
y baja hacia el mar.
Clitemnestra ha dado sus senos duros
Clitemnestra ha recibido manos y manos y carne
en la boca.
Su boca está seca, la cintura delgada.
En medio de la perfección vuelve la cabeza a dar el
último beso de la noche
y ve a Electra.
Poema de Magalí Alabau incluido en Electra, Clitemnestra (1986)
Ilustración: The Lover, de Luoman (2024)