Los principales impulsos del hombre de hoy, un contribuyente cualquiera de cualquier país, que viaja para sacar fotos y tiene chavales para filmarlos y magnetofón para grabar sus primeros balbuceos y, muy de acuerdo con ese contexto de cuenta atrás, una Polaroid para eternizar los sexos conyugales, el pene de él, particularmente tieso ante el objetivo, como todo aquel que se sabe fotografiado, y el volcánico cáliz de la esposa, unida la familia en el legítimo disfrute de semejantes placeres fotogénicos.
Los verdes de mayo hasta el mar, de Luis Goytisolo (1976)
Fotografía Polaroid realizada por Carlo Mollino