mis manos
dos pájaros sin nido
que revolotean buscando
el abrigo de un pecho
huyen del invierno de las oficinas
sobre los autobuses metálicos
hacia el fulgor de unos muslos
y más adentro
allí donde mis huellas
recuperan la pureza
y la sed se sacia
y la piel se piensa
manantial que brota
del deseo mientras fuera
mi boca sigue el rastro
que conduce a los senos
montes que labro con la lengua
geografía altiva
de límites convexos
Poema de David Parages (2020)
Collage de Alicia Meléndez (2017)