emperifollados

Kate Millett

Salí con prisas y compré una botella de champán, lo pospuse. Su pasión por el champán. Como si aquello fuera a descorchar los acontecimientos, a hacerlos posibles, aquel talismán. Tuvo que ser igual de consciente que yo de que la necesidad no logró trascender aquella timidez, la incomodidad, la incertidumbre. Ambas lo veíamos: cómo podíamos esperar, cómo podíamos no tenernos la una a la otra. Me recordé a mí misma que ya había llegado el momento: menos presión; ese momento no serían cuatro días de nada. Pero lo vi como una grieta en un cuenco. Nosotras, con lo que habíamos sido, tan apasionadas, tan desmedidas.


Casi superficial cuando sucedió. Había querido hacer el amor toda la tarde; esa había sido mi fantasía, una tarde entera, larga y pausada, con todas las variaciones y posibilidades exploradas, saboreadas, habernos rezagado en todas las sensaciones.


Sita, de Kate Millett (1976)

Pintura: The two friends, de Francis Picabia (1942)

Francis Picabia, Kate Millett, Sita, The two friends
Con la tecnología de Blogger.