emperifollados

Lydia Lunch


Pasamos el fin de semana en un nirvana sexual. Rendidos a la libertad de censurar todo en nuestra mente, excepto las sensaciones más sensuales. Una unión de otro mundo que abrió las puertas celestiales para que desapareciéramos tras ellas durante días. Imposible regresar al tiempo del reloj mientras seguíamos bañados en luz fluorescente, curándonos de una purga psíquica.


Paradoxia: diario de una depredadora, de Lydia Lunch (1997)
Arte digital de Mateja Petkovic

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