emperifollados

Kazuo Ishiguro


De cuando en cuando te encontrabas una revista porno detrás de un sofá o en medio de una pila de viejos periódicos. Eran lo que se ha dado en llamar porno «suave», aunque en aquel tiempo nosotros no sabíamos de tales distinciones. Nunca habíamos visto nada parecido en Hailsham, y no sabíamos qué pensar. Los veteranos solían echarse a reír cuando aparecía una en alguna parte; pasaban las hojas rápida y displicentemente y la tiraba a un lado, así que nosotros hacíamos lo mismo. Cuando Ruth y yo recordábamos todo esto hace unos años, ella afirmaba que las revistas en cuestión circulaban por docenas en las Cottages.

–Nadie admitía que le gustaban –dijo–. Pero acuérdate de cómo era la cosa. Aparecías en una habitación donde la gente estaba mirando una, y todos fingían que se aburrían como ostras. Pero volvías al cabo de media hora y la revista no estaba.


Nunca me abandones, de Kazuo Ishiguro (2005)

Imagen: Crazy confessions, de Cabell Molina (2015)

Cabell Molina, Crazy confessions, Kazuo Ishiguro, Nunca me abandones
Con la tecnología de Blogger.