emperifollados

Chuck Palahniuk

En cada esquina del techo hay monitores colgando donde se ven películas de porno duro. Una es El nabo de Oz. Otra muestra el clásico Los melones de la ira. Todas grandes éxitos de Cassie Wright. Ninguna de ellas tiene menos de veinte años de antigüedad. El monitor que está mirando Branch Bacardi lo muestra a él hace una generación montando a Cassie Wright estilo perro en Primera Zorra Mundial: dentro de las trincheras. El Branch Bacardi de la grabación en vídeo no tiene los pectorales flácidos ni caídos. No tiene los brazos irritados de tanto afeitarlos ni llenos de sarpullidos de pelos enquistados. Sus manos agarran la cinturita fina de Cassie Wright de manera que las yemas de sus dedos casi se tocan alrededor de la misma, y sus cutículas no están delineadas con crema bronceadora rancia.

La mano que frota y la mano que afeita del Branch Bacardi de verdad se detienen cuando este mira el monitor. Con la mano de la maquinilla se quita las gafas de sol de la cara. Sigue paralizado. Solo se le mueven los ojos, que van y vienen nerviosamente entre la película y la cara del chaval. Bajo los ojos le cuelgan pliegues arrugados y maltrechos de piel de color púrpura. Bajo el bronceado, las venas de color púrpura le trepan por los costados de la nariz. Más venas de color púrpura le suben por los tobillos.

El joven Branch Bacardi, que ahora saca la polla y dispara su corrida por encima de los labios rosados del coño, es idéntico al chaval de las rosas mustias. El chaval al que la coordinadora de actores ha marcado con el número 72.

El número 72, abrazando sus rosas, está de pie dando la espalda al monitor, sin verlo. El chaval está mirando el monitor de detrás de Bacardi, la película Segunda Zorra Mundial: el desembarco, donde Cassie Wright se mete hasta el fondo de la garganta la erección de un joven Hirohito y la escena se alterna con planos del Enola Gay acercándose a Hiroshima con su cargamento letal.

Fue después de que Segunda Zorra Mundial ganara el premio de la Adult Video News a la mejor escena chico-chica-chica, donde Cassie Wright hacía tándem con Rosie Remachadora para chupársela a Winston Churchill, fue entonces cuando se tomó un año sabático larguísimo de hacer cine. Un año entero.

Después de aquello, volvió a su dinámica habitual de dos proyectos al mes. Hizo la epopeya Moby Dick: batalla de arpones. Ganó otro premio de la AVN a la mejor escena anal por Sueño anal de una noche de verano, que llegó a vender un millón de copias en su primer año de publicación. Ya treintañera, Cassie abandonó las películas para lanzar una marca de champú llamada Cien Caricias, un champú de lilas envasado en un frasco alargado que se curvaba demasiado a un lado. Las tiendas odiaban poner en sus estantes aquellos frascos que se caían de lado, y nadie visitaba la página web para hacer pedidos hasta que ella hizo publicidad encubierta en dos películas. En Poco ruido y muchas pollas, la actriz Casino Courvoisier se metía el frasco dentro y hacía una demostración de cómo la forma larga y curvada daba en el cuello del útero y provocaba sin falta perfectos orgasmos vaginales profundos. La actriz Gina Galliano hizo el mismo truco en Noche de reyes (y reinas), y los vendedores al detalle se quedaron sin existencias de Cien Caricias.

Pero ¿a que no sabes qué? A Wal-Mart no le hizo ninguna gracia que les colaran un juguete sexual en el mismo pasillo donde estaban la pasta de dientes y los polvos para el olor de pies. Hubo una reacción airada. Y luego un boicot.

Después de aquello, Cassie Wright intentó escenificar su regreso, pero los monitores de aquí no van a mostrar ninguna de las películas que hizo en aquella época. Películas de chicas poni para el mercado japonés, donde las mujeres llevan sillas de montar y bridas y hacen maniobras de adiestramiento de caballos para un hombre que blande un látigo. O películas fetichistas como El ataque de los aperitivos, perteneciente a un género llamado películas splosh, donde desnudan a mujeres hermosas y las acribillan con pasteles de cumpleaños, nata montada y mousse de fresa, y las rocían con miel y jarabe de chocolate. No, ninguno de los presentes quiere ver el último proyecto de ella, una película especializada que llevaba por título ¡Lassie, córrete, ahora!

Entre los conocedores de la industria, se rumorea que la película que estamos filmando hoy se acabará comercializando con el título Tercera Zorra Mundial: la zorra del fin del mundo.


Snuff, de Chuck Palahniuk (2008)

Imagen de Tiane Doan na Champassak

Chuck Palahniuk, Snuff, Tiane Doan na Champassak
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