
El caso más favorable para una iniciación sexual es aquel en que, sin violencia ni sorpresa, sin consigna fija ni plazo preciso, la joven aprende lentamente a vencer su pudor, a familiarizarse con su compañero, a gustar sus caricias. La iniciación es tanto más fácil cuando menos revestida de un carácter tabú se presenta y más libre se siente la joven.
El segundo sexo, de Simone de Beauvoir (1949)
Fotografía de Simone de Beauvoir, por Art Shay (1952)