Salimos sin nada,
ni siquiera una hoja que dijera
rechazados.
Pero probamos el fruto prohibido,
aquél que en el Edén era proscrito
y que en el ancho mundo
del exilio divino
es, por suerte,
nuestro pan de cada día.
Adán y Eva sin nostalgia del Paraíso Perdido, poema de Elva Macías incluido en
Imagen y semejanza (1982)
Pintura:
Adam et Eve, de Francis Picabia (1911)