Soñaba una doncella que dormía
con un galán que amaba tiernamente,
y que él en todo andaba diligente
y descuido ninguno no tenía.
Ella, aunque mal, al fin, se resistía,
diciendo: "¿Qué dirá de mí la gente?"
En efecto, cumplió con su accidente,
dando los dos remate a su porfía.
El galán la besaba y la abrazaba,
con más calor que un encendido leño;
lo dulce a derramar no comenzaba,
cuando despertó, y dijo al sueño:
"Durar un poco más, ¿qué te costaba,
pues para mí era gusto y no pequeño?"
Francisco de Quevedo (s.XVII)
Fotografía de Albert Arthur Allen (1929)