emperifollados

Hilda Hilst

¿Hay un lugar para la carne en tu corazón, Señor? ¿Hay unas venas hondas y gemidos con el sonido del UMM? ¿Ehud, sabes cómo es la palabra Intelecto en ruso? Es UMM. La M prolongada UMMMMMMMM, es la carne la que debería tener el sonido del UMM, ¿es así en tu pecho, Señor, el sentimiento de la carne? De allá de lo oscuro vengo, telas a mi alrededor, estoy presa de ti, del UMM a la carne, un tejido elástico en el espacio de nosotros dos, no te separes nunca, ni lo intentes, es sangre y saliva, es incertidumbre en la apariencia pero es cristal de roca, vívido empedrado, es húmedo también, UMM, el intelecto latiendo, la carne sosegada en apariencia, si me miras no ves febrilidad, pero si me tocas te atrapo con unas babas duras, tú y yo, un único ovillo espiralado, no te separes nunca, ni lo intentes, subo hasta tus tobillos, voy lamiéndote laxa, aspiro pelos, olores, encuentro cadera y sexo, quería engullirte, Ehud, bajabas en UMM por mi laringe, UMM por mis tripas, nódulos, lisuras, trituro tus conceptos, tu intelecto púrpura, tu mirar a los otros, te engullo Ehud, altanería, porte, tu compás, tu no saber de mí, tu mucho-nada comprender, te deslizas en UMM por los tubos de las vísceras, tu mixturarte a mí, adentrado deshacido, ya no eres más Ehud, eres Hillé y ahora no te temo

La obscena señora D, de Hilda Hilst (1982)

Pintura: Dissolution, de Maria Naidyonova

Dissolution, Hilda Hilst, La obscena señora D, Maria Naidyonova
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