¿Cuáles son los más sabrosos
y más regalados besos?
Dudosa el alma no atina;
todos son dones del cielo.
Húmedos los das, me agradan;
tienen su gracia los secos,
que hasta los huesos me abrasan
con dulce apacible fuego.
Place a los lánguidos ojos
darles de su mal el premio
dulce a tus blandas mejillas
y muy dulce al blanco cuello.
Dulce apoyarse en tus hombros,
muy más dulce el firme seno,
y de amorosos libores
a todos ponerle el sello.
Y si mis labios ansiosos
tu lengua buscan inquietos
y ambas juntas con las almas
gustan el placer supremo,
breve o largo, flojo o fuerte,
siempre siento el mismo fuego
que es tu beso, oh mi Nerea,
fuente de deleite eterno.
Cuida sólo de variarlos,
lo variado siempre es nuevo.
Nerea, tú eres discreta,
sólo el Amor nunca es viejo.
Tú, que mudas las caricias,
seas tú misma el modelo.
Apuesta y el que perdiere
que pague en doblados besos.
Beso 10º, poema de Johannes Secundus incluido en Besos (1541)
Pintura: Stolen kiss de Greg Guillemin (2022)