Llegaba a su casa mojada. Él deslizaba su dedo entre mis muslos para recoger la miel, como él decía, la probaba y luego me besaba penetrando hasta lo más profundo de mi boca. Le decía: Está claro que cumples las recomendaciones del Profeta y que sigues su ejemplo: Ninguno de vosotros debe tomar a su mujer como lo hacen los animales.
El sabor de la miel, de Salwa Al Neimi (2007)
Ilustración persa del siglo XIX