emperifollados

José María Mendiluce



Tiembla. Se deja caer en la hamaca, ella tumba a Jonás boca arriba y le mira. Acaban de terminar y ya lo desea de nuevo, descubre que quiere comer sus pies, chuparle el pene mojado en ella, y empieza a besarle aquel sexo poderoso, medio alerta. Lo pone duro, baja hacia sus pies, recorre sus piernas, le come dedo a dedo, se los mete en la boca. Jonás empieza a masturbarse, dejándola hacer… El sexo ya no tendría jamás otro olor, otro color, otro nombre que el de Jonás.

Pura vida, de José María Mendiluce (1998)
Pintura: Amantes, de Fernando Castro Pacheco (1953-1954)
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